En un informe del Banco Mundial se destaca que la inflación es una amenaza creciente para los pobres y vulnerables de América Latina y el Caribe. Principalmente porque la mitigación de la pobreza se revirtió abruptamente durante la pandemia y en 2022 las familias más vulnerables corren el riesgo de inseguridad alimentaria y de caer en la pobreza debido al aumento de la inflación y el precio de los alimentos. Debido en buena medida al alza en el precio de las materias primas y a interrupciones en las cadenas de suministro global.