Según un estudio del Fondo Monetario Internacional, un precio mínimo internacional para el carbono (ICPF) podría acelerar la transición mundial hacia la energía verde sin comprometer la competitividad de los países:

•Primero, reduciría las emisiones lo suficiente como para lograr el objetivo de 2°C.
•En segundo lugar, solo tendría un pequeño impacto en el crecimiento económico mundial, siempre y cuando los países también inviertan en energía baja en carbono. El ICPF reduciría el producto interno bruto mundial en un 1,5 % para 2030 en relación con lo que hubiera sido en ausencia del precio mínimo, y los países más pobres del mundo verían una desaceleración mucho menor (solo 0,6 %).
•Y tercero, garantizaría que los costos de transición se asignen de acuerdo con responsabilidades diferenciadas entre países de diferentes niveles de ingresos a través de precios mínimos de carbono diferenciados.